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Lunes 24 de Noviembre de 2008 00:00

 

Dr. Juventino V. Castro y Castro
MINISTRO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano Presente.

Muy estimado y respetado Ingeniero:

 

En mis oficinas -a las cuales no había asistido sino hasta el día de hoy-, recibí el original de su correspondencia del 20 de noviembre próximo pasado, pero de la cual ya me había enterado al publicar la misma en Milenio Diario, y que contiene sus comentarios sobre una colaboración mía dentro del mismo diario, respecto de la figura de Andrés Manuel López Obrador, según mis propias vivencias.

Aunque las advertencias y las aclaraciones de usted parecen mostrar alguna molestia por la inexactitud de mis juzgamientos, el tono caballeroso y cordial en que están hechas me obliga a manifestar expresamente mi pesar, si es que mi proceder en alguna forma ha logrado que se incomode. De antemano mis excusas.

 

Pero hay otra razón más profunda por la cual debo rogarle su benevolencia comprensiva. Me arrepiento de interpretar -bajo mi criterio- sus reacciones (personales y políticas) en los acontecimientos ocurridos en 1988, durante la campaña electoral para renovar la Presidencia de la República, dentro de la cual usted luchó como candidato.

 

En efecto, usé el término inmovilizar como equivalente de aceptar resultados contrarios a su candidatura, o como inactividad política a su cargo. Nada más lejos de la verdad, y usted se encarga de evaluarlo según su propia versión. Quedo profundamente apenado.

 

Si mis disculpas fueran hechas solamente en este simple comunicado personal, y no en una explicación pública, corro el riesgo de que usted no se sienta satisfecho. Lo haré públicamente en otro artículo periodístico que, imitando su finura, haré llegar a sus manos.

 

Quedo muy complacido porque al fin de su correspondencia usted me dice: le reitero mi amistad. Pero por mi parte le aclaro que yo soy -ante todo- su respetuoso admirador.

 

 

 

¡Gracias, don Cuauhtémoc!